Su ama, su novia y dos amigos de toda la vida nos dibujan el retrato más íntimo, desconocido y personal de Celedón; al que veremos mañana mismo
A las personas se las puede conocer de muchas maneras. Lo mismo pasa con nuestro Celedón o, lo que es lo mismo, Iñaki Kerejazu. Está el Iñaki de casa, el hijo que su madre sigue viendo como aquel niño bueno y tranquilo que creció entre el cariño de los suyos.
Está el Iñaki compañero, pareja y amigo, ese «culo inquieto» que siempre encuentra un nuevo proyecto en el que embarcarse, pero al que se le perdona todo porque, sobre todo, es una persona noble.
Y está el Iñaki de la cuadrilla, el blusa, el amigo de siempre, el que entiende que las fiestas son mucho más que unos días señalados en el calendario. Y el que siempre está cuando se le necesita. Ahora, además, está Celedón.
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Y para conocer al hombre que se esconde detrás del personaje, quizá no haya mejor manera que escuchar a quienes llevan años caminando a su lado.
Su madre, Marisol González de Aspuru; su pareja, Lorena Gutierrez; su amigo de toda la vida, Mario Carril y su compañero en la cuadrilla de blusas Inaxio Roa. Ellos son los que ponen voz a ese Iñaki que este año vivirá de nuevo uno de los momentos más importantes de su vida.
El niño bueno que siempre soñó con ser blusa
«Para nosotros, pero sobre todo para él, ser Celedón es un sueño y un regalo de la vida». Marisol González de Aspuru, su madre, conoce mejor que nadie al niño que siempre quiso ser blusa.
Para ella, hablar de Iñaki es hacerlo desde ese lugar en el que las palabras se mezclan inevitablemente con el orgullo. Lo define, ante todo, como «un muy buen chaval».
Un chico bueno, nada rebelde, generoso y con una manera especial de estar en cada sitio. Pero si hay algo que emociona especialmente a su madre es recordar que la relación de Iñaki con las fiestas viene de mucho antes de que pudiera siquiera comprender lo que significaban. «Cuando apenas tenía unos meses de vida, una de mis amigas le regaló su primer traje de blusa», recuerda.
«Para nosotros, pero sobre todo para él, ser Celedón es un sueño y un regalo de la vida»
Marisol González de Aspuru – Ama de Iñaki
Quizá entonces nadie podía imaginar hasta dónde llegaría aquella primera vestimenta, pero lo cierto es que, de alguna manera, aquel pequeño gesto parecía anticipar una historia que acabaría teniendo un capítulo extraordinario. Porque para Iñaki, ser Celedón no es simplemente ponerse un personaje sobre los hombros. Es cumplir un sueño.
Y, como madre, la emoción convive también con el miedo. Porque detrás del orgullo aparece esa preocupación inevitable de quien quiere proteger a su hijo.
«Lo pasas mal y sufres porque nadie le haga daño, porque no se exponga, porque tenga cuidado con lo que dice», reconoce. Durante un tiempo, admite, sintió incluso cierto temor ante todo lo que podía suponer para él asumir un papel tan visible. Pero confía en Iñaki. Y sabe que, si hay alguien preparado para vivirlo, es él. «Es la ilusión de su vida», resume.
Marisol habla también de su capacidad para desenvolverse, de su generosidad y de ese don de la palabra que le permite conectar con los demás.
Una cualidad que, este año de nuevo, tendrá una responsabilidad especial cuando su voz llegue desde lo alto de la torre de San Miguel para anunciar que las fiestas como cada 4 de agosto vuelven a comenzar.
Iñaki Kerejazu levanta en brazos a su novia, Lorena Gutiérrez Pilar Barco
La mirada de su pareja: un «culo inquieto» con un gran corazón
«Es un culo inquieto, pero se lo perdono porque es una persona noble». La que habla es Lorena,que sabe desde hace años lo que significan para su pareja las fiestas y el mundo de los blusas
Conoce a Iñaki desde hace una década y, por eso, mucho antes de que su nombre quedara ligado al de Celedón, ya sabía perfectamente qué lugar ocupaban en su vida las fiestas de La Blanca.
«Es un culo inquieto. Es muy de su familia, amigo de sus amigos y siempre está dispuesto a echar una mano a quien lo necesite»
Lorena Gutiérrez – Novia de Iñaki
Sabía lo que significaba para él ser blusa. Sabía lo que disfrutaba de esos días y de todo lo que los rodea. Y sabía, también, que si alguna vez tenía la oportunidad de convertirse en Celedón, aquello sería mucho más que un reconocimiento.
«Es un culo inquieto», cuenta con una sonrisa. Una persona que siempre está haciendo cosas, involucrándose en nuevos proyectos y buscando la manera de estar presente. Pero, en su caso, ese movimiento constante viene acompañado de una cualidad que para Lorena lo explica casi todo: la nobleza.
Es «muy de su familia, amigo de sus amigos y siempre está dispuesto a echar una mano a quien lo necesite». Y, sobre todo, es cercano. Una cercanía que quienes le conocen bien reconocen como una de sus grandes virtudes.
Por eso, cuando Iñaki le contó que iba a ser Celedón, Lorena sintió una mezcla de emociones. Por un lado, reconoce que no quería que aceptara. Le daba cierto miedo todo lo que podía venir después. La exposición, la responsabilidad, el tiempo que tendría que dedicarle…
“Si ya está metido en pocas cosas”, bromea. Pero había algo contra lo que no podía luchar: la ilusión de Iñaki. Y así fue como decidió acompañarle. Con gusto. Con orgullo. Y con la certeza de que, si hay alguien que merece vivir ese momento, es él.
El primer día que Iñaki salió como Celedón, Lorena lo vivió con nervios. Muchos nervios. Pero después llegó el momento de encontrarse de nuevo, cuando todo había terminado. Y entonces las emociones pudieron salir.
Hablar con él después de aquel estreno fue, para Lorena, un instante especialmente intenso. Porque sabía lo que había significado para Iñaki aquel momento y lo feliz que era.
“A mí me gustan las fiestas, no tanto como a Iñaki, y las vivimos juntos o por separado”, cuenta. Pero reconoce que lo que está viviendo ahora Iñaki es algo diferente. Algo enorme. Y ella está ahí para verlo.
Para conocer a Iñaki Kerejazu, hay que escuchar también a quienes le vieron crecer, convertirse en blusa y vivir La Blanca con una intensidad que solo entienden quienes sienten estas fiestas desde dentro.
Mario e Iñaki son amigos desde txikis Pilar Barco
Los amigos de la infancia y de cuadrilla que le vieron crecer
Entre ellos están Mario Carril e Inaxio Roa. Dos amigos que hablan de él desde el cariño, pero también desde la certeza de quien sabe que ser Celedón no es una casualidad. Es, de alguna manera, el destino natural de alguien que lleva toda una vida esperando este momento. “Nadie como Iñaki vive, siente y respeta esta fiesta”. Mario Carril, su amigo desde la infancia, recuerda la emoción de conocer la noticia.
La historia de amistad entre Iñaki Kerejazu y Mario Carril comenzó cuando ambos estudiaban en Olabide Ikastola. Eran niños y, probablemente, ninguno de los dos podía imaginar entonces todo lo que acabarían compartiendo con el paso de los años.
“Nadie como Iñaki vive, siente y respeta esta fiesta”
Mario Carril – Amigo de la ikastola
Mario recuerda que fue precisamente siguiendo los pasos de su amigo como él mismo terminó convirtiéndose en blusa. Y ahora acompaña a Iñaki con la enorme responsabilidad y la felicidad que supone convertirse en una figura tan querida para toda una ciudad. Pero, sobre todo, celebrando que uno de los suyos ha conseguido cumplir un sueño.
Porque Mario no solo ve en Iñaki al Celedón. Ve al amigo de toda la vida. Al niño con el que compartió los primeros años. Al compañero de tantas historias.
Hegotarrak ha unido a Inaxio Roa e Iñaki Kerejazu para siempre Pilar Barco
Inaxio Roa, compañero de cuadrilla y amigo para toda la vida, le ha visto crecer entre fiestas
Si hay alguien que conoce la evolución de Iñaki desde sus primeros pasos en el mundo de las cuadrillas, ese es Inaxio Roa.
Su amistad nació en Hegotarrak, la cuadrilla de la que forma parte desde que era niño. Allí le vio crecer, compartir fiestas y vivir ese ambiente festivo que, con los años, acabaría convirtiéndose en una de las grandes pasiones de su vida.
Roa recuerda a aquel niño que siempre tenía una ocurrencia, una broma o alguna historia que contar. Y también recuerda que, entre risas y conversaciones, había algo que parecía tener claro desde hacía mucho tiempo: “Un día, más tarde o más temprano, iba a ser Celedón”. La vida terminó dándole la razón.
“Un día, más tarde o más temprano, iba a ser Celedón. Cuando me lo contó no paré de llorar”
Inaxio Roa – Amigo de la cuadrilla Hegotarrak
Para Inaxio, su amigo es mucho más que un compañero de cuadrilla. Es un amigo para toda la vida, alguien a quien ha visto crecer y con quien ha compartido buena parte de ese universo festivo que se respira en Vitoria-Gasteiz.
Por eso, cuando recibió la llamada en la que Iñaki le contó que había sido elegido Celedón, la emoción pudo con todo. “No paré de llorar”, recuerda.
No era solo una noticia. Era su momento. El momento de un amigo del que sabía cuánto significaba llegar hasta allí.
Iñaki Kerejazu, el hombre generoso, cercano y dispuesto a ayudar y que sus seres queridos describen con tanto cariño. Ellos son quienes conocen sus nervios, sus dudas y también esa ilusión que le acompaña desde hace tantos años. Quienes saben que detrás de la txapela y del paraguas hay una persona que ha llegado hasta aquí después de toda una vida sintiendo las fiestas desde dentro.




