Atascos en Irun, una carta a Pedro Sánchez y dos reacciones al mismo problema

En los atascos de 2022, el entonces alcalde Santano optó por reclamar al presidente español mayor implicación ante Francia

Irun bien sabe lo que es sufrir colas y retenciones a finales de verano y no solo en estas fechas. Incluso por encima de los 20 kilómetros de cola en mayo de 2017. Si hoy se colapsa la autopista en esas jornadas señaladas, y en cascada el resto de la red, hace décadas ocurría lo mismo en la calle Mayor, por donde el tráfico desde Donostia dirección Iparralde cruzaba Irun. Una realidad que sin servir de consuelo —el malestar es el que es—, permite concluir que los efectos que provoca el paso fronterizo tienen difícil gestión.

Si el problema no es nuevo, tampoco lo son las críticas cruzadas. Lo hace la actual alcaldesa de Irun, Cristina Laborda (PSE), contra la Diputación como lo hizo en 2022 su antecesor, el hoy secretario de Estado de Transportes del Gobierno central, José Antonio Santano. Entonces, eso sí, el primer edil fue más allá de la disputa partidista y remitió una carta el presidente español, Pedro Sánchez, en la que le reclamaba soluciones a un problema complejo: “Las causas han sido muchas y diversas, desde luego, los controles fronterizos de Francia no han ayudado”.

Unanimidad y mano tendida

Más allá de las críticas, Santano se valió de la unanimidad política de la Corporación para escribir la misiva a Sánchez, como ya le habían exigido grupos como el PNV, que vuelve a hacer hoy lo mismo con Laborda: “Desde Irun todos los grupos políticos nos pronunciamos unánimemente y me comprometí, como alcalde, a trasladar a los diferentes niveles competenciales la necesidad de actuar para que la situación se resuelva”.

“En esta línea, como presidente del Gobierno de España, quería trasladarte esta situación de controles fronterizos que llevamos sufriendo desde hace más de año y medio en territorio europeo común”, expresó Santano, que también invitó al presidente español a visitar Irun y “comprobar in situ la situación de estos controles sobre los puentes de las aguas internacionales del Bidasoa”.

José Antonio Santano atiende a los medios en Madrid A. Pérez Meca

En aquel verano antesala como ahora antesala de unas elecciones municipales en mayo de 2023, el exalcalde optó también por tender la mano al resto de instituciones competentes: “Sabemos que los controles fronterizos condicionan esta situación; pero por esa línea también hay otras cuestiones que hay que analizar y contrastar y lo queremos hacer de la mano con el resto de instituciones competentes para que, con tiempo, la foto de las colas en verano no vuelva a ser la misma el año que viene”.

La misiva de de Santano no fue la única en esta línea. Meses después, en la antesala del siguiente verano, el entonces diputado general, Markel Olano (PNV), también escribió una carta similar al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, preocupado por la falta de soluciones globales al paso fronterizo de Irun.

Otra estrategia

Cuatro años más tarde, sin Santano y con Laborda en su lugar, la regidora ha optado por un modelo diferente, como basta comprobar tirando de la hemeroteca de 2022 y de las declaraciones actuales. Lejos de sumar la unanimidad de la Corporación y sin alusión al Gobierno español, ha optado por la confrontación primero con el Gobierno Vasco y con la Diputación después.

Primero, hace una semana exigió al Departamento de Seguridad controles policiales en Oiartzun, cuya base el viceconsejero Ricardo Ituarte afeó: “No seremos nosotros quienes neguemos el derecho legítimo a la alcaldesa de lanzar propuestas a los medios de comunicación, aunque no hayan sido validadas previamente por quienes conocen perfectamente todo lo que lleva el tráfico y todas las circunstancias que conllevan tomar medidas”.

En esa entrevista, Ituarte el jueves pasado —horas antes de la reunión a la que la Ertzaintza convocó al Ayuntamiento— apuntó a la responsabilidad del Estado francés en la crisis del tráfico, con diversas causas. Por un lado, “que el puente de Santiago y el de acceso de Behobia tienen un carril cortado (por dos controles policiales, consecuencia de la crisis de Ceuta)” y por otro, ya en la autopista, que “hay veces que no se abren todas las cabinas y cuando se abren, no se abren con la rapidez, las barreras, que deberían abrirse”.

«Soledad institucional»

Un día más tarde y en las mismas ondas de Radio Euskadi, Laborda dijo estar “completamente de acuerdo” con el viceconsejero, que había añadido que «el problema no se soluciona con cortar carreteras”.

La alcaldesa de Irun, Cristina Laborda,durante una comparecencia N.G.

Aun así, el siguiente paso de la alcaldesa de Irun, ese mismo viernes, fue cargar contra la Diputación, donde el PSE también gobierna en coalición con el PNV: “No tenemos las carreteras acordes a nuestro tamaño de ciudad y a nuestra posición fronteriza porque, si algo es evidente, más allá de la soledad institucional, es que claramente el resto de instituciones, el Gobierno Vasco y la Diputación Foral de Gipuzkoa, no entienden lo que supone ser frontera”.

“Aunque hemos pactado todo un programa de carreteras, las carreteras tardan muchos años en construirse”, apresuró Laborda, que tras insistir en el insistió en que “hay decisiones que se deberían haber tomado hace 20 años, entonces llegamos 20 años tarde y, después, la programación tiene que ser la adecuada, necesitamos nuestra Ronda Sur, necesitamos nuestra Variante”.