La Ertzaintza activará controles en la red secundaria para evitar que el tráfico internacional colapse vías comarcales
“La solución no está en cortar carreteras, sino en que el embudo se amplíe y pueda tragar lo que ahora no traga”. El viceconsejero de Seguridad, Ricardo Ituarte, ha sido claro este jueves sobre el problema de tráfico que vive Irun en algunas operaciones Retorno como la actual, y que lleva al Gobierno Vasco a reclamar a Francia medidas que faciliten el paso de los coches hacia el Norte. La Ertzaintza activará además controles en función de la necesidad en puntos de la carretera secundaria para devolver el tráfico internacional que se desvíe de vuelta a la AP-8.
“La clave de esta cuestión es que hay que agilizar el tráfico en la frontera”, ha asegurado Ituarte en Radio Euskadi horas antes de que técnicos del Departamento de Seguridad celebraran a petición propia en Oiartzun una reunión con la alcaldesa de Irun, Cristina Laborda. La dirigente socialista había reclamado el martes a la Ertzaintza activar controles policiales en torno a la salida de la AP-8 en Oiartzun, inviable e “inseguro” desde el punto de vista circulatorio, ha recordado Ituarte la respuesta que ya dio el Departamento el martes.
“No seremos nosotros quienes neguemos el derecho legítimo a la alcaldesa de lanzar propuestas a los medios de comunicación, aunque no hayan sido validadas previamente por quienes conocen perfectamente todo lo que lleva el tráfico y todas las circunstancias que conllevan tomar medidas”, ha aseverado Ituarte, que frente a las polémicas, ha señalado que «hay una relación excepcional entre la Ertzaintza y la Policía Local de Irun”.
El viceconsejero ha expresado que a esa «relación excepcional» contribuye el hecho de “la excepcionalidad de Irun como ciudad fronteriza”. Esta circunstancia, ha expresado el viceconsejero, “hace que el esfuerzo que se está llevando en este enclave pues sea de una colaboración absoluta y un esfuerzo enorme”.
El consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, junto al viceconsejero Ricardo Ituarte Efe
Caos de varios factores
Los factores para que ocurra un colapso como el que sufrió la ciudad el jueves 13 son tres, señalan fuentes conocedoras. En primer lugar, el incremento del tráfico el día siguiente del eclipse solar, con muchos vehículos de vuelta al otro lado de los Pirineos. En segundo lugar, como ha recordado Ituarte en Radio Euskadi, “que el puente de Santiago y el de acceso de Behobia tienen un carril cortado (por dos controles policiales, consecuencia de la crisis de Ceuta)” y en tercer lugar, ya en la autopista, que “hay veces que no se abren todas las cabinas y cuando se abren, no se abren con la rapidez, las barreras, que deberían abrirse”.
Todo eso empieza a provocar retenciones ante las que los y las conductoras buscan alternativas en su GPS. Y ahí asoman desde el Centro de Irun hasta carreteras rurales que el 13 de agosto colapsaron.
Se añaden medidas en la carretera secundaria
Ante esto el Gobierno Vasco incorporará nuevas medidas a los dispositivos actuales (controles en Gurutze o en la carretera del Castillo del Inglés con el objetivo de reconducir el tráfico que por sugerencia de los GPS busca esas vías alternativas), pero avisa de que no hay soluciones mágicas ante el volumen de tráfico que se da en fechas como la Operación Retorno.
Más aún: de haberlas, hace falta la implicación de Francia. En este sentido, el Gobierno Vasco trasladará a la Dirección General de Tráfico (DGT) que interpele a París para ello.
Seguridad también extenderá la coordinación entre las policías locales y la Ertzaintza para coordinar este tipo de dispositivos. Así, y ante la sugerencia de los GPS de tomar salidas cada vez más tempranas para evitar el colapso de un punto por el que más delante deberán pasar, Seguridad implicará a las policías locales de Irun, Errenteria, Oiartzun y Pasaia.
La realidad es tozuda y geográfica. Por mucho que los GPS propongan nuevas rutas alternativas —que si ahora invitan a salir de la autopista en Oiartzun pueden proponer salir en peajes anteriores cuando la situación empeore— ante los colapsos de los kilómetros finales de la AP-8 en Gipuzkoa, los vehículos que buscan cruzar el río Bidasoa terminan pasando por Irun: los puentes de Santiago y Behobia, y el de la autopista.
Reunión en Oiartzun
Después de que Laborda pidiera controles en Oiartzun, en la respuesta del Gobierno Vasco llegó el emplazamiento a una reunión que se ha celebrado este jueves. El objetivo de la cita era doble. Por un lado, explicar a Laborda por qué su propuesta de establecer controles en torno a la AP-8 en Oiartzun no era viable; y por otro, plantear nuevas medidas a los protocolos existentes.
Como ya hizo en público tras conocer la petición que había lanzado Laborda, el Departamento de Seguridad ha explicado a la primera edil las razones técnicas que convierten en inviable su propuesta y a partir de ahí, explorar posibilidades que también incumben a municipios de alrededor. Aun así, como había advertido la víspera, la primera edil ha insistido en la cita que al margen de cualquier explicación de Seguridad, quería “una solución”, explican fuentes de la reunión.
En su reunión de valoración posterior, mientras Oiartzun aún acogía la reunión técnica, Laborda ha vuelto a recurrir al discurso de los últimos días al incidir en la “soledad por el resto de las instituciones, del Gobierno Vasco como la Diputación Foral de Gipuzkoa”.
Ha confiado en que las nuevas medidas ayuden a “mitigar los efectos de la Operación Retorno en Irun”, aunque ha asegurado que “habrá tiempo para hablar y seguir reivindicando que las instituciones tienen que tener muy claro que no es la frontera, sino que Irun es frontera. Y si no se entiende el carácter fronterizo de Irun y que eso requiere un trato diferenciado, vamos a seguir teniendo problemas”.
