Llegar a Zarautz es sinónimo de que la temporada arraunlari entra en su txanpa final. En el caso de la liga Euskotren, de manera literal: son las dos últimas jornadas puntuables, a la espera del play-off de descenso del 19 y 20 de septiembre en Bermeo y Portugalete. En el caso de la Liga Eusko Label no será así, pero es de la misma manera una gran regata con significado especial: la única de la Liga que en ambas modalidades se disputa a doble jornada y que a dos semanas vista, mira a la Bandera de La Concha. Septiembre ya llega.
El primer apunte que conviene tener en cuenta al llegar a Zarautz incluso hacerse al agua es el formato. Por un lado, las regatas del sábado y del domingo computarán de manera independiente a la hora de repartir los valiosos puntos para la clasificación general de las ligas. Sin embargo, la Bandera de Zarautz quedará reservada de forma exclusiva para aquella trainera que en chicas y chicos logre el mejor registro en el sumatorio de tiempos de los dos días de competición.
Ya en la mar, hablamos de un campo de regatas abierto, sin espigones, puertos ni otros elementos que suponen diferencias entre las cuatro calles. Con menos diferencias entre ellas de lo que puede suceder en otros escenarios, una de las pocas cuestiones que subrayan los análisis técnicos de los protagonistas es, además de la ola y el viento de costado que pueda haber, el fondo de arena, sobre todo en las calles menos pegadas a la carretera que va a Getaria, que pueden ofrecer mayor fiabilidad de un año a otro.
Aun así, la orografía submarina nunca lo es todo y como en cualquier otra regata, hay que combinarla con el estado de la mar cada día, el viento y otros factores meteorológicos que pueden ayudar o penalizar. Las previsiones meteorológicas dibujan un fin de semana inestable con tendencia que obligará a las tripulaciones a adaptarse sobre la marcha.
Dos jornadas
Para la jornada del sábado se espera una ola del noroeste en torno al metro de altura, en período de nueve segundos y un viento racheado del norte-noreste que soplará a unos quince kilómetros por hora. El reloj de mareas, con un coeficiente de 39, jugará también un papel psicológico y estratégico crucial, ya que la bajamar está fijada para las 19:26 horas.
Esto significa que la última tanda masculina, donde bogan las embarcaciones favoritas, se lanzará a la boga justo cuando comience el repunte de la marea creciente, alterando los flujos de corriente respecto a las series iniciales.
El escenario dominical presentará un desafío técnico diferente, propiciado por un baile de vientos que puede enrarecer la lámina de agua. Aunque la mar de fondo del noroeste descenderá hasta el medio metro con un período más corto de siete segundos, el viento rolará desde el este-sureste de la madrugada hasta fijarse del noreste poco antes del transcurso de la prueba. Si se retrasa, puede afectar a la competición femenina.
Esta discrepancia entre la dirección del viento y la entrada de la ola generará la siempre incómoda mar cruzada, rompiendo la cadencia y complicando enormemente la remada. Además, con la pleamar prevista para las 14:30 horas y un coeficiente entre 46 y 48, tanto las regatas de la liga femenina como las de la masculina se disputarán en plena marea creciente, exigiendo a los remeros para dominar un campo vivo que no acostumbra a perdonar los errores.
Infografía del campo de regatas de Zarautz Redaccion NdG
Los diez últimos históricos
Al margen de los cómputos de las banderas, en Zarautz se han disputado 10 jornadas en los últimos cinco años, doble por temporada como manda la tradición. En categoría femenina, el 40% de los triunfos llegan desde la calle 4, seguido por los tres de la calle 1 y otros dos desde la calle 3. La calle dos, en cambio, solo vio encauzar a Donostia Arraun Lagunak su bandera en la primera jornada de 2024.
La embarcación que hoy entrena Juan Mari Etxabe ha ganado en cuatro de las últimas diez jornadas, al igual que Orio. Donostiarra y Tolosaldea saben lo que es vencer en una jornada en Zarautz.
En categoría masculina, Urdaibai se ha apuntado el triunfo en cuatro jornadas desde 2021, por tres de Hondarribia, una de Donostiarra y dos de Orio, que fueron el año pasado con las dos ventajas más amplias en cada día: 12 y 11 segundos. Por contra, este campo de regateo dejó la memorable victoria de la Ama Guadalupekoa por solo dos centésimas ante la Bou Bizkaia.
Los de Ioseba Amunarriz lo hicieron desde la calle 4, donde han caído cuatro de los 10 triunfos habidos desde 2021. Y las otras tres calles se reparten el protagonismo con dos victorias para cada una.



