Sostenibilidad retrasa el enlace de la GI-636 y N-638 en Hondarribia

Exige a Infraestructuras Viarias un informe más exhaustivo para lograr el beneplácito ambiental

El Departamento de Sostenibilidad de la Diputación ha emitido una evaluación de impacto ambiental simplificada con resultado negativo para el proyecto de nueva conexión viaria entre la GI-636 y la N-638, en el entorno de Amutalde. Ante esta resolución, el departamento foral de Infraestructuras Viarias deberá elaborar ahora un estudio de impacto ambiental ordinario, más exhaustivo. Tal y como recoge la resolución publicada en el Boletín Oficial de Gipuzkoa (BOG), «el presente informe de impacto ambiental tiene la naturaleza de un informe preceptivo y vinculante».

Esta intervención se encuentra enmarcada dentro del plan de actuaciones de la Diputación Foral de Gipuzkoa para mejorar la circulación de Irun y Hondarribia. «El ámbito del proyecto se sitúa íntegramente en el término municipal de Hondarribia», en una zona de elevada sensibilidad medioambiental próxima a las zonas ZEPA de las marismas del Txingudi.

«El objeto del proyecto es generar una nueva conexión entre la GI-636 y la N-638, que haría funciones de variante del ramal GI-636-13 (Amutalde kalea), de forma que los tráficos de Navarra, Iparralde (Hendaia-Behobia) e Irun este, en lugar de salir de la GI-636, bajar a la rotonda Zubimuxu y tomar Amutalde kalea, puedan continuar por la GI-636 hasta la nueva rotonda de Zubieta” y desde ahí, conectar con la N-638 y seguir hasta Amute, en la cabecera del aeropuerto. Esta intervención busca liberar de tráfico la zona entre los barrios hondarribiarras de Mendelu y Amute.

El informe especifica que “el ámbito del proyecto se sitúa íntegramente en el término municipal de Hondarribia”, en una ubicación colindante a espacios protegidos de la Red Natura 2000 como la ZEPA de Txingudi.

A lo largo del dictamen se analizan los condicionantes sobre el paisaje, la calidad de las aguas, los riesgos de inundabilidad, fauna y la masa vegetal. Esta última sufre una de las afecciones más relevantes de la obra, dado que “los setos, prados, huertas, carrizales y pequeñas masas arboladas forman un mosaico funcionalmente conectado con el humedal de Txingudi y ofrecen refugio, alimentación y zonas de desplazamiento a numerosas especies”.

Por ello, la evaluación concluye que, “por su superficie y por el valor funcional de las formaciones afectadas, el impacto inicial sobre la vegetación se considera severo”. En el plano faunístico, el documento alerta de manera prioritaria sobre los posibles efectos negativos en la conservación del sapo corredor.

La resolución detalla que “las obras se planifican por fases para mantener la circulación en la N-638 y la GI-636 durante la construcción”. En concreto, “la rotonda de la N-638 se ejecutará en cuatro fases y la rotonda de la GI-636 en cinco, condicionadas por la necesidad de mantener el tráfico y permitir el paso de la regata”. Por último, el vial entre ambas rotondas “podrá construirse sin desviar las carreteras adyacentes”. El plazo estimado para la obra es de 18 meses y un coste próximo a los seis millones de euros.

Durante el trámite de consultas previas asociado a este procedimiento simplificado, la Dirección General de Administración Ambiental invitó a presentar alegaciones a cerca de 30 entidades, desde seis direcciones forales, siete del Gobierno Vasco, ayuntamientos de Irun y Hondarribia. o asociaciones ecologistas o naturalistas como Eguzki, Ekologistak Martxan, Haritzalde o Itsas Enara.

Hasta la fecha de emisión del informe, firmado el 27 de julio por la directora general de Administración Ambiental, Gloria Vázquez, se han recogido siete respuestas: tres de la Diputación, otras tantas desde Lakua y una última del Ayuntamiento de Irun, que pide retrasar la obra hasta que no se culmine por completo la Ronda Sur paralela a la AP-8, con sus fases 2 y 3.

Faltan alternativas

Las razones de fondo expresadas por el área que dirige el socialista José Ignacio Asensio para frenar el trámite abreviado residen en que el proyecto “no ha efectuado un análisis de alternativas de acuerdo con las exigencias que al respecto establece la normativa de evaluación ambiental y (…) tampoco ha terminado de demostrar con el grado de certeza requerido que la alternativa propuesta” sea la opción óptima y libre de “impactos inasumibles”.

Esta decisión pivota sobre dos ejes. La primera exige un “análisis de la necesidad del enlace y de las alternativas posibles”. En este sentido, la resolución marca que “se deberá profundizar en el análisis de las alternativas considerando y analizando, por un lado, la necesidad real, objetiva y efectiva de una infraestructura nueva”, al tiempo que se deben sopesar, “por otro, las distintas opciones espaciales”.

Asimismo, Sostenibilidad critica la fundamentación circulatoria aportada, advirtiendo que “el anexo de tráfico incorporado a la documentación es muy escueto, incompleto (no considera la zona de Amutalde) y no está contextualizado en relación con los tráficos que existen actualmente y, fundamentalmente, con los que se esperan en el futuro”.

A diferencia del Ayuntamiento de Irun, que exige acabar la Ronda Sur (“intervenir en este corredor sin disponer previamente de una alternativa puede provocar graves problemas circulatorios”) antes de comenzar una infraestructura que no cuestiona, la Diputación invita a los promotores del proyecto a analizar si esa futura Ronda Sur puede descargar unos 9.000 vehículos diarios de dicho trazado, como alega el Consistorio. El informe subraya que “esta circunstancia puede condicionar el tipo de solución que se plantee para la conexión de la GI-636 con la N-638”.

Ya existe la rotonda del Comarcal

De igual modo, el departamento enfatiza que “adquiere especial relevancia el analizar si, existiendo ya la rotonda del Hospital del Bidasoa que posibilita la conexión de la GI-636 con la N-638”, resulta justificado acometer un nuevo enlace a corta distancia. La resolución concluye de forma tajante que “solo en el caso de que el análisis de la alternativa 0 (no hacer ninguna obra) efectuado teniendo en cuenta todo lo anterior determinase inexcusablemente la necesidad de actuar ya en el ámbito por medio de un enlace nuevo entre la GI-636 con la N-638, se pasará a analizar posibles alternativas”.

Una de ellas ha llegado de la mano de EH Bildu, que propone una rotonda junto al centro foral Uliazpi en Zubieta, donde hoy la GI-636 en dirección a Donostia pasa por encima de la N-638 medio kilómetro antes de que ambas carreteras converjan para llegar a la citada rotonda del hospital.

Las alternativas deberán examinarse mediante un “análisis [que] deberá ser multicriterio, por lo que se tendrán en cuenta los aspectos económicos y funcionales, los condicionantes y elementos ambientales y de sostenibilidad”.

Protección ambiental

La segunda gran clave atañe al “establecimiento de medidas protectoras, correctoras y compensatorias y programa de vigilancia ambiental”. A este respecto, se establece que los futuros documentos técnicos del proyecto ordinario “deberán tener en cuenta y aplicar los criterios y las medidas protectoras, correctoras y compensatorias y las relativas al programa de vigilancia ambiental dispuestas en el documento ambiental” y en las observaciones aportadas durante las consultas.