“El patrón de la motora también hace de guía turístico”

El sanjuandarra Julen Agudo lleva cerca de tres años cruzando la bahía en la motora que une Pasai Donibane y San Pedro en menos de dos minutos

La travesía entre Pasai Donibane y Pasai San Pedro dura apenas un minuto y medio, pero para Julen Agudo da para mucho. Lleva alrededor de tres años al frente de la motora y conoce de primera mano el ir y venir de turistas y vecinos, las fotografías de rigor, las preguntas sobre la bahía y también los días en los que el Cantábrico obliga a suspender el servicio. Este verano, asegura, el movimiento más intenso acaba de llegar, con la segunda quincena de agosto.

¿Cómo está viviendo el verano?

Lo estamos llevando bien tanto yo como mis compañeros. Diría que el golpe más fuerte de viajeros lo estamos notando ahora, en la segunda quincena de agosto. Más que en junio y julio, el mayor movimiento lo estamos notando ahora

¿Han notado mucha diferencia entre los primeros meses de verano?

La verdad es que sí, y me ha sorprendido un poco. En julio, durante las fiestas que celebramos en Pasai Donibane a finales de mes, notamos mucha gente y hubo días en lo que tuvimos que usar dos motoras para que no se formasen colas tan largas. Aún y todo, no hemos vivido meses de agobio como otros años.

¿El tiempo puede influir su día a día?

Por supuesto, y mucho. En invierno, contamos con turistas, pero la mayoría de gente es de la zona, prácticamente conocidos. Cuando llega el buen tiempo, es cuando la gente viaja y se acerca ahí. Estamos teniendo un agosto de muy buen tiempo, la gente ha venido a fiestas de Donostia, por ejemplo, y creo que ahora se quedarán un poco más de vacaciones.

¿Trabajan igual entre semana y el fin de semana?

En verano hay gente todos los días. El que viene de vacaciones sale todos los días. Puedes notar que el domingo se trabaja más porque es domingo y muchos no trabajan pero, por lo general, durante los meses de verano trabajamos mucho cada día.

Turistas

Con tanto turista escuchará de todo en la motora. ¿Ha tenido que aprender algún idioma?

Se escucha de todo. Además del euskera y el castellano, el inglés y el francés se escuchan todos los días en la motora. No he aprendido mucho, pero entiendo a los clientes extranjeros y me hago entender (ríe).

¿Recuerda algún momento curioso de estos tres años?

Me hace mucha gracia y a la vez ilusión la gente que llega a la motora y no lo hace por cruzar de Donibane a San Pedro o viceversa. Lo hacen por dar una vuelta por la bahía y hacer la ida y vuelta seguida. Cuando llegan familias con niños y me dicen vamos y volvemos, es por los niños, me hace ilusión verles.

También habrá gente a la que le de miedo.

Por supuesto. Mayormente suele ser gente que viene del interior o que nunca ha montado en una motora. Les explico que es un viaje sencillo y que no va a pasar nada y, si lo veo oportuno, les bromeo diciéndoles que es mi primer día para romper el hielo y que nos riamos.

¿Los patrones no pasan miedo nunca?

A veces, sí. El trayecto es corto pero estás muy expuesto y cuando hace un día malo, hay viento o mar de fondo, se puede complicar el viaje. En esos casos, suspendemos el servicio sin dudarlo, porque además de ponernos en riesgo, lo estaríamos haciendo con los clientes.

Es la atracción de Pasaia. ¿Se toman muchas fotos aunque el trayecto sea corto?

No te lo imaginas. Todo el mundo que se monta en la motora, si no es alguien que lo hace cada día, saca el móvil o la cámara y toma alguna foto o graba algún vídeo. Ha habido gente que me ha pedido subirse a la motora solamente para hacerse una foto de recuerdo.

Julen Agudo amarra la motora tras llegar a San Pedro. Arnaitz Rubio

Solo le falta sacarla.

He sacado más de una (ríe), y creo que me quedan unas cuantas.

Entre foto y foto, dejamos de lado disfrutar de un paisaje único.

Lo pienso muchas veces. Hay gente que saca el móvil y, quieras o no, es un trayecto que dura más o menos dos minutos. Entonces llegamos al otro lado de la bahía y no se han enterado de nada. Les tienes que decir que ya han llegado. Ahí es cuando dices: “Joder, no te has enterado de nada, no has disfrutado el trayecto y crees que ni nos hemos movido”.

Guía

Tienen mucho contacto con los viajeros. ¿Les piden recomendaciones?

Hacemos de guías turísticos también, sí. Hay turistas que nos preguntan por sitios para visitar, por dónde dar un paseo bonito y dónde comer. Pero, claro, tienes que saber que sitio recomiendas según lo que quieran hacer… no es fácil ser guía (ríe).

¿Cuántos viajes puede hacer al día?

En un día en el que haya mucha gente podemos estar cerca de 500. Hay que tener en cuenta que el trayecto es de poco más de 100 metros, que dura menos de dos minutos y que tenemos un límite de pasajeros para cada viaje. Con todo eso, en un día con mucha gente, no paras en ningún momento.

Acabará casi mareado.

No es para tanto, pero creo que todos los patrones podríamos hacer el trayecto con los ojos cerrados.

¿No se cansan de hacer tantas veces el mismo trayecto?

No sé si es porque es mi casa y me gusta mi trabajo, pero no.

Tendrá su momento preferido.

Después de un duro día, cuando un viaje coincide con la puesta de sol y estás en la mitad de la bahía con todo el cielo naranja, aunque acto seguido haré otro, pienso: Este viaje ha merecido la pena.