José Antonio Sistiaga protagoniza la nueva etapa de la galería Kur en Hondarribia

En su nueva ubicación de Villa Ainara, en la calle Irun, el espacio expositivo de Juanma Arrieta y Yolanda Biscay ofrecerá tres o cuatro exposiciones al año.

Un gran espacio diáfano recibe la luz natural de un lucernario del que cuelga una hermosa lámpara con miles de cristales. Esa luz ensalza los pinceles de José Antonio Sistiaga (Donostia, 1932-Donibane Lohizune, 2023). Kur Art Gallery renació ayer en Hondarribia, después de haber abandonado, hace año y medio, su emblemático local de la avenida de la Zurriola, en la capital guipuzcoana.

El nuevo espacio se sitúa en la calle Irun de la localidad costera, en Villa Ainara, donde antes se encontraba el restaurante de Ramón Roteta. De hecho, la nueva gran sala de exposiciones, que conserva la citada lámpara y las molduras originales, era el salón en el que se celebraban las bodas del negocio hostelero. Así lo explican Juanma Arriaga y Yolanda Biscay durante una visita de este periódico a la nueva galería de Hondarribia.

La inauguración se celebró ayer, aunque Kur Art Gallery abrirá al público a partir de mañana. Eso sí, Arriaga explica que, en esta «nueva etapa», no quieren estar sujetos a «horarios estrictos». Por ello, aunque los ciudadanos podrán visitar sus exposiciones –calculan que organizarán unas tres al año–, la galería funcionará preferentemente mediante cita previa.

Para esta primera muestra, que permanecerá abierta hasta el 15 de noviembre, Kur ha reunido obras de medio y gran formato de José Antonio Sistiaga, pintor gestual y pionero del cine pintado.

Los responsables de Kur habían hablado en vida con Sistiaga para organizar una exposición, especialmente con trabajos suyos de la década de los setenta. No obstante, aquella muestra no pudo materializarse debido a la enfermedad del que fuera miembro del Grupo Gaur.

Con la reapertura de la galería en su nueva ubicación, retomaron la idea, en este caso, con dos de los hijos de Sistiaga, Gorka y Ainara.

Hasta el final

Gorka Sistiaga confirma que su padre se mantuvo pintando «hasta el final». De hecho, en Kur pueden verse desde obras en tinta china sobre papel, firmadas en París a finales de la década de los cincuenta –estas piezas en blanco y negro se realizaron antes de su época ibicenca, en la que recuperó el color que ya había utilizado en sus inicios–, hasta En la naturaleza, un óleo sobre cartón de 2019. «Hay obras que han permanecido enrolladas durante 30 o 40 años», confirma Arriaga.

En el espacio más amplio del local, frente a la entrada, llama la atención Otoño, un colorido óleo sobre lienzo de casi cinco metros de anchura y algo más de dos metros de altura. A la derecha de esta pieza del año 2000 han dispuesto otra, no menos monumental y más antigua: Dinamismo contenido II, un óleo sobre lienzo de 177 por 345 centímetros, fechado en 1970, que formó parte de una exposición en las Galerías del Palacio de Bellas Artes de México organizada por el Centro Vasco, A. C., y José Luis Merino, de la Galería Grises. Desde entonces, explica Gorka Sistiaga, el cuadro no se había vuelto a exponer.

A la izquierda de Otoño, en cambio, cuelgan otros tres óleos más pequeños, también de comienzos de los setenta. Son tres de unos diez óleos que Sistiaga expuso en la Galería Seiquer de Madrid en 1971 y que aún conserva la familia. Otros dos se encuentran en la colección de la Fundación BBVA; uno, en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, y otro, en Artium, en Vitoria.

«Velocidad-Luz-Color»

Sistiaga decía que la pintura era su «naturaleza paralela a la del exterior». Los cuadros expuestos transmiten la fuerza de la abstracción y de la gestualidad del autor. También se exhiben varias piezas de la serie Velocidad-Luz-Color.

Su hijo explica cómo trabajaba el artista en esta serie. En su taller de Donostia, disponía tres cartones de gran formato sobre una mesa muy grande y, sobre ellos o a su alrededor, situaba otros cartones de diferentes dimensiones. Trabajaba con óleo diluido y proyectaba la pintura mediante el gesto. La materia alcanzaba las demás superficies. El proceso podía prolongarse durante meses, hasta que José Antonio Sistiaga daba el trabajo por concluido.

El sol en un fotograma

En un pasillo anexo a la gran sala principal, donde también se encuentran las oficinas de la nueva galería y donde, en tiempos del restaurante, estaban los fogones, se exhibe una ampliación de un fotograma de Han (Sobre el sol), una obra una obra pintada directamente sobre celuloide de 70 milímetros/15 perforaciones , que cierra el círculo iniciado por Ere erera baleibu icik subua aruaren (1970) e Impresiones en alta atmósfera (1989).

Al ampliar el fotograma aparecen formas que, según indica su hijo, apenas pueden advertirse al observar la pieza en su tamaño original. «Tienes una célula, tienes un sol; lo que uno quiera imaginar o ver», señala ante la imagen.

Gorka Sistiaga explica una ampliación de un fotograma de la película ‘Han (Sobre el Sol)’, de su padre. Ruben Plaza

Sistiaga es el autor del único largometraje abstracto de la historia –Ere erera…– y un auténtico revolucionario y referente del cine pintado. Tanto es así que su hijo recuerda que la filmografía de su padre es la más proyectada entre las de los cineastas vascos, año tras año, al ser exhibida por distintas instituciones.

La exposición de Kur Art Gallery se enmarca en un intento de volver a poner «en circulación» el trabajo del artista donostiarra, al tiempo que los legatarios se encargan de documentar y catalogar con detalle sus piezas. Por lo tanto, la muestra de Hondarribia es una buena oportunidad para conocer o recordar a José Antonio Sistiaga.