Alarde tradicional de Irún, 7.000 soldados movilizados

El Alarde de Irún en su día

A las 6:00 de la mañana, Diana de Villarrobledo entró sin ningún tipo de espera en San Juan, cumpliendo con el horario establecido por los irundarras. La Banda del Alarde tradicional tocó sus primeras notas ante la multitud reunida frente al ayuntamiento. Los momentos de silencio que habían transcurrido, de repente, se llenaron de alegría, emoción y lágrimas contenidas, en un espacio que no se puede ver, pero que la gente llena al ir y venir.

Al llegar a la plaza Urdanibia, la compañía se encontraba en plena actividad mientras cada cantinera recibía su parte. Todos eran imágenes precisas de la mañana, disfrutando del placer de comer el plato de pan. Para las 7:00, un grupo de personas compartía la vida entre padres, familiares y amigos, a veces acompañados de dulces canciones.

En las largas calles de Irún, al llegar a las 7:40 de la mañana, se alcanzó un hito de silencio, marcando el inicio de la batalla de los acontecimientos mágicos. Kimetz Esnaola, conocido músico de la zona, llegó. Se desató un bullicio alrededor de Urdanibia, con diferentes espectáculos escolares y las necesidades de la asociación que se esperaban allí.

Una hermosa protesta

Con la llegada del general, se llevó a cabo una protesta que comenzó con una tamborrada. Javier García Nieto apareció, y también se cambió al tambor mayor del alarde.

En su discurso, tentador para expresar nuestra opinión, dijo: “Damos la bienvenida al alarde, y sentimos su ausencia”.

El mundo y la oportunidad de vestirse

Se estrenó un sentimiento de respeto, tras haber equilibrado la gravedad de las estancias en la plaza. Muchos grupos continuaron evaluando con amigos que nunca habían conocido.